Si vamos a una reunión y todos están callados, ¿qué pasa con
nosotros?; si vamos a una fiesta y están
todos en un bullicio, ¿hacemos lo mismo?
Dentro de este entendimiento, adaptarse no es otra cosa que
aceptar lo que ocurre o lo que todos hacen como parte del cotidiano vivir, sin
necesidad de nosotros replicar esas formas de actuar o aquellos procederes que
consideremos a nuestra discreción como contrarios a nuestros objetivos e
ideales.
Al ingresar a un trabajo, al entrar al colegio, la escuela,
al formar parte de un grupo, nos vamos a ver rodeados por varios seres cuya
influencia requerirá que nosotros nos adaptemos, en la escuela; por ejemplo, si
decimos algo y los demás nos hacen burla, si no hemos tenido una adecuada
formación nos reservaremos nuestras opiniones en futuras ocasiones,
adaptándonos a lo que otros crearon en nosotros, el miedo a participar.
En el trabajo es normal que entremos con ganas de dar todo
de nosotros, de ser los mejores, de dejarlo todo por la empresa, pero si
encontramos que nuestros compañeros llegan tarde, se pasan quejando, no cumplen
sus funciones, descuidan su lugar de trabajo, nos critican el esfuerzo
realizado, nos sugieren hacer solo lo justo, normalmente terminamos cediendo y
nos convertimos en seres mediocres que olvidan sus objetivos y dejan de lado
sus intereses para adaptarse a lo que otros creen es lo mejor para nosotros.
En concusión, está en nosotros decidir si nos adaptamos al
ambiente que nos imponen y sugieren otros o continuamos adelante, firmes a
nuestros valores, creencias y objetivos; en cuyo caso seremos nosotros quienes
podremos lograr que los demás se adapten a nuestro brillo y tal vez
contaminarles de nuestra energía, motivación e ilusiones.
¿Cómo lograrías que quienes te rodean no te arrastren a su
lado negativo?
Pasate por: EL SUBSTITUTE TEACHER

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