Cada día disponemos de 24 horas y
es así, es algo que no tenemos capacidad de controlar, lo que si está en
nuestra capacidad es el cómo utilizar esos 86400 segundos cada día. Un ejemplo
claro es lo que se dice cada primero de enero “este año si me inscribo al
gimnasio”, “este año me voy de viaje a todo el ecuador”, “este año si voy a
leer más libros”, “este año si voy a trotar todos los días”.
Lo que la mayoría nos decimos a
nosotros mismos y publicamos en nuestros perfiles sociales, son deseos momentáneos
cuya sola idea de lograrlos, hace que imaginemos como nos admirarían, como de
envidiosos estarían los que nos rodean, como los demás me verían mejor, es por
esta clase de pensamientos que la mayoría dejamos de ir a correr, nos aburrimos
de leer, nos cansamos solo de pensar en correr. Lo que podríamos hacer es olvidar
el reconocimiento de los demás, cultivar el amor propio, haz las cosas para tí,
pero no publiques una fotografía esperando que a los demás les vuelva locos, deberías
hacerlo porque quieres compartir tus experiencias, tus logros y que no te
afecte el que te den o no manos arriba.
Ya entendido esto, superado el
condicionamiento, sin un porque y creado el para qué, ya podemos escuchar las sugerencias
de time use:
Empecemos con el ejercicio: la
mayor escusa de mis amigos y familiares es que no tienen tiempo, pero les veo
conectados en Facebook hasta las 2 o 3 de la madrugada; yo empecé con veinte
patitos, abdominales y flexiones (cosa que no me tomaba más de 5 o 10 min),
luego compre un balón y practique de 1 hasta 10 cascaritas, cabecitas y rodillitas,
después salía a dar una vuelta por el sendero en bicicleta y así hasta que conocí
a personas que también realizaban estas actividades y desde entonces el hábito
de ejercitarme solo o con alguien que también disfruta esas actividades está
presente en mi vida.
Sigamos con el viaje: donde yo
vivo, por su geografía, su población, sus carreteras y su desarrollo, es accesible
variedad de parques, senderos, ríos, lagos, locales de comida, discotecas,
karaokes, montañas, monumentos, pueblos a los que se puede llegar con una
bicicleta y variedad de actividades que no requieren demasiado gasto; es más, la
mayoría ni siquiera conocemos todo lo que nos ofrece nuestro pueblo, ciudad,
provincia y país, pero deseamos viajar a China, conocer La torre Eiffel, ver
los partidos del mundial en la sede del campeonato; eso no es malo, lo malo es perdernos lo que tenemos a nuestra disposición anhelando dar la vuelta al
mundo; el dicho dice “se camina mil millas, después de dar un solo paso, el
primero.”
Y poniendolo con la vida
diaria: una vez creado un organigrama de lo que quieres hacer y lo que haces, usando
alguna manera de horario que tenga distribuidas las actividades, las horas, y
el tiempo libre, tendrás una idea más clara de donde puedes sacar, reducir,
aumentar o cambiar actividades para dedicarle a lo que tú quieres hacer.
No importa si es de día o de
noche, solo cinco minutos, o tres horas, empieza a hacer algo de lo que sea que
quieras hacer, cumplir tus objetivos, tener más habilidades, invitar a salir a
alguien, no esperes, estas desperdiciando lo más importante que tienes,
recuerda estamos envejeciendo y no podremos volver a ser como somos, ni tener
lo que tenemos, ni hacer lo que hoy podemos hacer.
¿Comparteme, en qué usaste las mejores 10.000
horas de tu vida?

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