miércoles, 11 de julio de 2018

¿POR QUÉ NECESITAMOS UN POR QUÉ?

Muchos de nosotros nos hemos mal acostumbrado a sobre usar esta pregunta, y para las ocasiones que no la usamos, buscamos algún sinónimo. Si te sientes sudoroso vas y te das un baño, te cambias de ropa o te preguntas ¿por qué estoy sudoroso?



En nuestro diario vivir experimentamos multitud de situaciones para las cuales nos hemos programado desde niños al escuchar a nuestros superiores principalmente a nuestros padres, luego a nuestros familiares, a nuestros amigos hasta que se nos clavó en la mente y empezamos a utilizar ESTA PREGUNTA aún sin tener razones y argumentos claros y validos que ameriten de su utilización. Con tan solo escuchar a un conocido decir: ¿y yo por qué?, cuando sus padres le envían a tender su cama, a lavar sus medias, a arreglar su cuarto, a ayudar con algo por ejemplo, uno puede darse cuenta donde está la raíz del problema; es decir que desde la primera vez que se dejó pasar por alto esta pregunta y no se explicó los beneficios de hacer las cosas necesarias para uno, para beneficio familiar y para adquirir un hábito de orden, pero principalmente no dejarle claro al niño que cada uno es responsable de uno mismo y que para vivir en familia y en comunidad uno debe hacer lo que debe hacer, no porque sea una obligación, sino para hacerle entender que en esta vida, nada cae del cielo, que todo lo que hacemos trae  consecuencias, responsabilidades y beneficios. 

Haciendo esto desde la primera vez que surge esa duda, podríamos evitarle a esa persona un gran sufrimiento futuro, caso contrario se acostumbrara a decir ¿y yo por qué?, cuando tenga que hacer el mandado, cuando tenga que hacer la tarea, cuando tenga que ayudar a su mamá con los quehaceres, cuando deba tomar decisiones, cuando deba participar en clase, cuando y cuando…

Otro mal que les podríamos haber evitado respondiendo a sus inquietudes, es el esperar que otros les solucionen la vida, para que voy a estudiar si puedo copiar en el examen, para que voy a copiar un dictado si le puedo pedir a “Luchito”, para que voy a reclamar si lo puede hacer el dirigente, para que me voy a quejar si los otros también tienen el mismo problema, y así siempre esperando un por qué para hacer las cosas, “por qué” no es importante; lo que sí es importante es tener claro lo que queremos y que lo que hacemos es por nosotros, para nosotros, y porque nos beneficia a nosotros.


¿Y tú? ¿Aún necesitas un por qué?


No hay comentarios:

Publicar un comentario