Cuando somos niños todo es
sencillo, lo que necesitamos nos lo proveen nuestros padres y quienes nos
rodean nos brindan un ambiente de seguridad, amistad y diversión. Es entonces
cuando creemos que nuestro destino es jugar, ir a la escuela, comer y jugar toda
nuestra vida, en esa etapa la única pregunta importante es ¿a dónde voy a ir en
vacaciones?
Más tarde en nuestra vida cuando
somos adolescentes, nos acechan los cómo: ¿Cómo le hablo?, ¿Cómo me acerco?, ¿Cómo
me mejoro? No es sino hasta que hemos tenido que
experimentar la soledad, el aburrimiento, las peleas, las discusiones, las
decepciones, los fracasos o cuando terminamos los estudios que nos surge esta pequeñísima pero
constante espinita que nos empuja en la búsqueda de una respuesta muy
escurridiza y difícil de encontrar, la cual puede haber estado en nuestras
narices todo el tiempo sin que hayamos sido capaces de verla, en parte debido a
que nuestra atención se enfocaba en otras cosas externas a nosotros.
Primeramente, debe quedar claro que,
para responder esta clase de inquietud, todos necesitamos estar en su búsqueda,
caso contrario cualquier dilución que recibamos será en vano, ya dice el dicho “el
que busca encuentra” y si no buscamos no estaremos ni preparados ni
encaminados.
Segundo, de todas las posibles
maneras cada uno de nosotros es especial con características, aptitudes,
pensamientos y experiencias únicas, las cuales nos han formado en pensamiento, en criterio y es debido a eso que debemos “ser como el agua”, así lo dijo Bruce
Lee para explicar que no nos deberíamos cerrar a la infinidad de posibilidades
que la vida nos ofrece.
Tercero, una vez abres tu mente,
puedes empezar escribiendo una lista, de las tres cosas que te dan miedo hacer
y que no haz echo; para qué, pues para que sepas donde tienes un problema, y lo
hagas (lo resuelvas). Una vez resueltos tus conflictos internos ve y prueba todo
lo que tu entorno cercano te ofrece, por ejemplo, sal a caminar, da un paseo en
bicicleta, ve a la playa, la piscina, el estadio, recorre tu ciudad, sal a una
fiesta, inscríbete a algún curso, después a otro, visita familiares, haz todo
lo que puedas y si te hace sentir incomodo es porque tu estas intentando
expandir tu propio yo, exponiéndote a situaciones nuevas.
Cuarto, una ley no escrita que
escuche en algún lado, dicta que “a este mundo venimos para sobrevivir y ser
felices”, motivos más que suficientes para explorar y testear todo lo que
podemos encontrar en este planeta, y en nuestro entorno. Todo esto no sería
posible sin recursos, lo que nos lleva al punto siguiente.
Cinco, no malgastes tu tiempo y busca
una manera de conseguir recursos, lo puedes hacer a través de un trabajo, estudiándote
una carrera en el tema que tu elijas, obteniendo una certificación en algo que
te permita transmitir o aplicar tus conocimientos, reparando cosas, vendiendo cosas,
solucionando problemas o creando tu propio negocio.
Seis, una vez que logras obtener
recursos, no los gastes todos; elabora un presupuesto en el que debes incluir
una parte para ahorrar, otra para cubrir tus necesidades básicas, y otra para
lo que uses en viajar. No te centres solo en obtener recursos, disfrútalos, ahórralos
y compártelos.
Y para la otra parte, lo de ser
feliz; está solo en tí el relacionarte con todos los que puedas. Recuerda que
así como habran quienes quieran compartir tu felicidad, también habra quienes
intenten hacer tu vida miserable, ten presente lo que quieres y aléjate de todo
lo que no te ayude a llegar hasta ahí.
¿Si aún sigues sin saber qué
hacer con tu vida, qué piensas hacer para descubrirlo, o seguirás quejándote?

No hay comentarios:
Publicar un comentario