viernes, 13 de julio de 2018

¿Qué HAGO CON MI VIDA?








Cuando somos niños todo es sencillo, lo que necesitamos nos lo proveen nuestros padres y quienes nos rodean nos brindan un ambiente de seguridad, amistad y diversión. Es entonces cuando creemos que nuestro destino es jugar, ir a la escuela, comer y jugar toda nuestra vida, en esa etapa la única pregunta importante es ¿a dónde voy a ir en vacaciones? 

Más tarde en nuestra vida cuando somos adolescentes, nos acechan los cómo: ¿Cómo le hablo?, ¿Cómo me acerco?, ¿Cómo me mejoro?    No es sino hasta que hemos tenido que experimentar la soledad, el aburrimiento, las peleas, las discusiones, las decepciones, los fracasos o cuando terminamos los estudios que nos surge esta pequeñísima pero constante espinita que nos empuja en la búsqueda de una respuesta muy escurridiza y difícil de encontrar, la cual puede haber estado en nuestras narices todo el tiempo sin que hayamos sido capaces de verla, en parte debido a que nuestra atención se enfocaba en otras cosas externas a nosotros. 

Primeramente, debe quedar claro que, para responder esta clase de inquietud, todos necesitamos estar en su búsqueda, caso contrario cualquier dilución que recibamos será en vano, ya dice el dicho “el que busca encuentra” y si no buscamos no estaremos ni preparados ni encaminados.

Segundo, de todas las posibles maneras cada uno de nosotros es especial con características, aptitudes, pensamientos y experiencias únicas, las cuales nos han formado en pensamiento, en criterio y es debido a eso que debemos “ser como el agua”, así lo dijo Bruce Lee para explicar que no nos deberíamos cerrar a la infinidad de posibilidades que la vida nos ofrece.

Tercero, una vez abres tu mente, puedes empezar escribiendo una lista, de las tres cosas que te dan miedo hacer y que no haz echo; para qué, pues para que sepas donde tienes un problema, y lo hagas (lo resuelvas). Una vez resueltos tus conflictos internos ve y prueba todo lo que tu entorno cercano te ofrece, por ejemplo, sal a caminar, da un paseo en bicicleta, ve a la playa, la piscina, el estadio, recorre tu ciudad, sal a una fiesta, inscríbete a algún curso, después a otro, visita familiares, haz todo lo que puedas y si te hace sentir incomodo es porque tu estas intentando expandir tu propio yo, exponiéndote a situaciones nuevas.

Cuarto, una ley no escrita que escuche en algún lado, dicta que “a este mundo venimos para sobrevivir y ser felices”, motivos más que suficientes para explorar y testear todo lo que podemos encontrar en este planeta, y en nuestro entorno. Todo esto no sería posible sin recursos, lo que nos lleva al punto siguiente.

Cinco, no malgastes tu tiempo y busca una manera de conseguir recursos, lo puedes hacer a través de un trabajo, estudiándote una carrera en el tema que tu elijas, obteniendo una certificación en algo que te permita transmitir o aplicar tus conocimientos, reparando cosas, vendiendo cosas, solucionando problemas o creando tu propio negocio.

Seis, una vez que logras obtener recursos, no los gastes todos; elabora un presupuesto en el que debes incluir una parte para ahorrar, otra para cubrir tus necesidades básicas, y otra para lo que uses en viajar. No te centres solo en obtener recursos, disfrútalos, ahórralos y compártelos. 

Y para la otra parte, lo de ser feliz; está solo en tí el relacionarte con todos los que puedas. Recuerda que así como habran quienes quieran compartir tu felicidad, también habra quienes intenten hacer tu vida miserable, ten presente lo que quieres y aléjate de todo lo que no te ayude a llegar hasta ahí. 

¿Si aún sigues sin saber qué hacer con tu vida, qué piensas hacer para descubrirlo, o seguirás quejándote?


No hay comentarios:

Publicar un comentario